
El día que mamá se separo de papá fue comi-trágico. Claudia, la mujer que limpiaba, la mucama (hasta ese entonces) no sabia que hacer. Obedecía tanto las órdenes de Silvia, como las de Renato, como las mía (aunque yo no soy muy imperactivo, de los otros dos no puedo decir lo mismo). Como les contaba, fue trágico porque mi vieja desbordo en un ataque de locura, lo corrió a mi papá con una sartén de aceite hirviendo por toda la casa. Claudia estaba pelando las papas, eran casi las doce del medio día, mi mamá se le acerco (mientras de su boca destellaban las puteadas mas incongruentes que un ser humano haya podido escuchar), agarró violentamente la sartén y se dirigió hacia mi papá. Hasta ahí es trágico, porque esa sartén (por deducción) sabemos a donde se dirigía…a la cabeza de Renato. Sin embargo, en una corrida desesperada hacia el, no pudo llegar a su cabeza y decidió (inconciente) largarle el aceite hirviendo como venia, así es, como un tenista mueve su raqueta para devolver la pelota a su contrincante, gráficamente seria algo así. Es muy feo lo que estoy contando, pero en verdad sucedió. Mi viejo, posee una habilidad nata para los deportes y tiene plasticidad física, por lo que salteó (a lo Matrix) ese chorro de aceite hirviendo que se dirigía puntualmente hacia su cara y su pecho y el contenido graso dio de lleno contra la pared. Claudia estuvo un mes para sacarlo, fregando y fregando, día tras día.
A todo esto, lo de la sartén no era nada comparado con lo que se venia, mi mamá cuando se enoja…¡se enoja! Y agarró la doble caño que estaba en la pared, colgando de la chimenea. Todos pensábamos que no tenia balas, porque en realidad es como una reliquia (de lo vieja), yo hasta me reía, pero cuando gatilló, ¡anduvo!
¡Pum!
La puerta de entrada quedo hecha trizas, al no saber manejarla se dio un culatazo en la carretilla y quedo en cama por una semana. Tubo que venir el Same (107) y la policía, porque los vecinos, al escuchar semejante estruendo (escopeta), llamaron a la police, y bueno todo un caos desatado en medio de la casa. Las consecuencias que desataron la “discusión” entre ella y el, nunca las supe, esas cosas no se le cuentan a los hijos. Pero por las barbaridades que gritaba mamá, pude deducir, que mi viejo la engañaba con otra mujer, mucho mas linda, mucho mas joven y mucho mas tetona. “Too muche” dijo mi mamá… en eso le doy la derecha, porque tenia razón: un tiempo después (diaría solita silveira) me enteré que esa chica existía, y que era la nueva novia de papá; el tiene hoy en día 55 años y anda con una pendeja de veinticuatro, asi, como leen señores y señoras. Ya lo se, ¡patético!, pero es mi papá y lo adoro. (((No se porque pero esto de los lazos sanguíneos, para algunos es un karma “están todos locos, son tremendos, esto es un caos…pero es mi familia y los quiero”, como si eso justificara cualquier barbaridad. En si, entiendo que lo viva de esta forma, por lo menos en mi caso porque me es mejor llevarlo así, “la familia no se elige”, toleremos, respetemos, pero recuerden “todo tiene un límite” ¡obvio!)))
No hablarle a mi papá por andar con una flaca que prácticamente tiene tres años más que yo, me parece una pelotudes. Pensar que ella podría ser su hija, también es una pelotudes, porque no lo es. Lo único que me quedaba era aceptarla como: “pende-amiga-madrastra”, y bueno, ¡tres años son tres años! ¡En tres años, pueden pasar un monton de cosas!
Fue la peor crisis de mamá, adelgazo veinte kilos, se lloro 150 paquetes de pañuelos descartables y maldijo hasta la perra, que la tuvimos que regalas porque, justo quedó embarazada y a Silvia (mam) se le daba por asociar ese embarazo a una de las mejores etapas de su vida (yo en su vientre) y no lo toleraba, la miraba y salía corriendo a llorar al primer rincón que encontraba. En ese transcurso, también echó a claudia de la casa, porque la mucama, trabajaba para los dos, mi papá ya no estaba en la casa del centro, se había mudado a otra donde se instaló de lleno y Claudia limpiaba en ambas. La abuela Sari le llenó tanto la cabeza a mamá que me daba ganas de vomitar.
Sari:
¡No puede ser!, si trabaja acá y allá, trae y lleva. ¡No puede ser!
Silvia:
¿Te parece?
Yo:
¡Ah! Mamá no la escuches.
Sari:
Vos porque tenes miedo de quedarte sin nadie que te haga la cama, te haga la comida y que te limpie los platos, ¡pendejo desecho!
Yo:
Mamá también tiene ese miedo, ¡quedate tranquila!
Mamá interrumpe gritando.
Silvia:
¡Bueno contrato otra y ya está! Es verdad mamá no puedo seguir atada a Renato. Es mi ex marido, me tengo que mentalizar, ahora soy independiente. (Llora)
Yo:
¡Pero si te sigue manteniendo económicamente, y a mi me pasa flor de mensualidad!
Silvia:
¡Callate pendejo! Son cosas de grandes.
Sari:
Exacto, no se meta usted, es chico.
Miro hacia un costado, para donde da la ventana.
Yo:
¡Abuela!, veo humo... se te esta prendiendo fuego la casa.
(Mamá nunca dijo "pobre claudita" tantos años sirviendonos....me dió lastima por ella, fue la primera vez que sentí una lastima rara).
La abuela vive a la vuelta, la casa de ella se ve desde el cuarto de mamá. Salió corriendo desesperada, como buena fumadora y despistada que es, siempre se olvida algún cigarro prendido, en cualquier ambiente. Ya le pasó tres veces, los bomberos tienen los huevos al plato, igual que yo.
Así Claudia, se fue de nuestras vidas. La extrañé mucho y todavía no me puedo acostumbrar a la paraguaya que recomendó mi abuela. No es como Claudia, cuando voy a lo de mi viejo, me siento como antes, Clau me conoce “de pe a pa”, nos conoce a toda la familia de “pe a pa”, es que somos pocos. Hasta la próxima.


Jajaja buenisimo. Es una madre media exentrica y famosa, o una vieja famosa. Me copa. Saludos.
ResponderEliminar¡A veces los padres traen mas problemas que beneficios y tienes que pagar tu los errores de ellos! Hablo en mi caso claro! Me gusta mucho el blog, todas los post son muy interesantes, ya me he enganchado a ver que pasa con tu mama!
ResponderEliminarUn saludo!