
Seguíamos en el estudio de televisión. Mamá hablaba y hablaba, debo reconocer que tiene “ángel”, sabe como mirar a cámara y como persuadir a los que están del otro lado. Me puse un rato a mirar un monitor que había por ahí, y me sorprendió el magnetismo de la vieja. Igualmente voy a luchar para que ella no vuelva a instalarse en ningún espacio mediático. Hoy en día, la TV y las revistas lo único que hacen es menospreciar a las mujeres; las que “piensan” las excluyen o las ponen a leer noticias, las demás solo muestran la cola y hacen sonrisita de chica tonta. No quiero que mi mamá sea una de esas personas (está entrada en años, pero tiene un fisicon). No quiero que ponga un pie en ningún programucho... porque tiene dignidad. Mi viejo siempre le decía, “vos negrita tenes dignidad! El fue el precursor de alejarla un poco de esta porquería; del “mundo del espectáculo”, primero porque tenia mucho miedo que terminara en cosas raras, siempre me recuerda eso. Yo no tengo uso de razón de recordar a mi “madre famosa”. Cuando tenia 7 o 6 años ella ya ni figuraba…¡gracias a dios!, en ese sentido tuve una infancia muy tranquila y una adolescencia también tranquila. Debes en cuando, nos paraban por la calle para pedir una fotito, porque bueno, había mujeres y hombres (sobre todo) que se seguían y se siguen acordando de Silvia Hernando. Yo creo que volver a la tele no es lo mejor para ella, segun papá, no fue sano ese periodo de su vida. Y eso no se discute.
EN EL AIRE.
Aldana:
Seguimos en este bloque de lujo. Con nuestra invitada de lujo, valga la redundancia. Silvia, contale un poco a la audiencia ¿Por qué te fuiste tan abruptamente del medio?
Ahí no supo como contestar. Su cara se contrajo un poco, pero la piloteo bien.
Silvia:
He, este. Bueno, yo decidí tomarme unas pequeñas vacaciones.
Aldana:
¿Pequeñas?
Risas.
Silvia:
Bueno, viste como es esto, hoy estas de vacaciones, mañana estas sin trabajo. El medio es muy inestable y yo no estaba dispuesta a seguir luchando un lugar. Estaba formando felizmente una familia y bueno decidí encausar todas mis energías en ese proyecto.
Aldana:
Claro, me imagino, para toda mujer es muy importante su familia.
Silvia:
¡Claro!... Y bueno tuve un hijo maravilloso, y estuve al lado de él, hasta sus 20 años prácticamente. Hoy me vino a acompañar, esta detrás de cámaras.
Hace una señas para que la cámara me tome, jajaja, pero no , soy muy, pero muy tímido.
Aldana:
Si, ya lo vimos, precioso el nene. Medio tímido.
Silvia:
Muy.
Mi mamá sonríe.
Aldana:
Bueno Silvia, hace minutos veíamos imágenes de archivo en la que te veías fantástica, si volvieras a la televisión, al medio, cosa que a mi, particularmente, me encantaría, porque sabes que te admiro: ¿Qué te gustaría hacer?
Creo que estuvo un minuto pensando que contestar. Aldana la miraba con una cara de “en la tele el tiempo es tirano ¡dale!”. Hasta que, una lámpara muy grande( se ve que el canal no hacia “control de artefactos” hacia mucho tiempo) se estrella contra la conductora dejándola noqueada.
Lo primero que atiné fue a reírme, después cuando llegó (como un rayo) la ambulancia y los productores lloraban, me di cuenta de la gravedad del asunto, mi vieja estaba destrozada, se sentía “mufa” y mal por la situación en si, tenía un miedo tremendo de que le echaran las culpas por la mala suerte, la mala onda y a la vez por su amiga que estaba como muerta. Empezó a alejarse del set de grabación lentamente (como hace siempre frente a un problema grave). Previo a esto ya había socorrido a Aldana, había demostrado un mínimo de interés por su amiga, la lámpara era muy grande y pesada, me imagino, algún técnico o cabeza de productor iba a tener que caer y hacerse responsable por este accidente maldito. Cuando mi vieja atinó a agarrar la cartera y el saco, empezó a hacerme señas (casi como jugando a las escondidas) con la mano, me hacia el gesto de: “vamos”. Entendí que se sentía culpable. Pero su actitud fue totalmente cobarde, se tendría que haber quedado al lado de Aldana, le correspondía por el gesto que su amiga había tenido con ella (aunque a mi no me gustaba que estuviera al aire en su programa).
Cuando íbamos corriendo por el pasillo del canal, buscando desesperados la salida. Uno de los productores, el insoportable, nos empieza a perseguir gritándonos de lejos. Ni yo ni mamá entendíamos nada. Lo único que queríamos era irnos de ese lugar. Finalmente la puerta de salida estaba cerrada y el de seguridad estaba tomando un regio café a muchos metros del lugar. El productor finalmente llegó hacia nosotros. Mi mamá esperaba lo peor, aunque yo olfateaba otra cosa. Tuve razón.
Productor:
Silvia, te necesitamos.
Silvia:
¿Qué?
Productor:
Si, acaba de decirnos el doctor que está en el canal, que Aldana tiene para rato. Necesitamos una presentadora, para cubrir el programa y ella a vos te tiene como una referente, sabemos que si te ponemos a vos ella cuando vuelva va a estar muy agradecida.
Silvia:
Pero si lo que tiene no es nada grave, como para…
El productor y yo nos miramos y la dejamos a mamá sin palabras. No se porque se estaba escapando de la situación. Al fin y al cabo, el destino siempre le tiene preparado algo bueno, esta vez con una desgracia como plus. Pero siempre se termina saliendo con la suya.
Yo:
¡No!
Productor:
¿Cómo?
Yo:
Que mi mamá ya no esta para estas cosas. Ya lo hablamos ¿no mami?
Productor:
Pendejo, esto es entre tu mama y yo. ¿Entendiste?
El flaco se me empezó a venir encima. Mi mamá hizo un gesto corporal como de intermediación entre los dos. Si ella no se ponía en el medio, había pelea. Tendré 20 pero me la banco bien bancada.
Mirándome con algo de culpa, y luego con seguridad al productor.
Silvia:
Claro que lo voy a hacer.
Yo:
¡Pero mamá!
Silvia:
Lo voy a hacer, y punto.
Lo mira al productor y le pregunta cuando tiene que empezar. La yugular estuvo a punto de estallarme. Ni le conté a mi viejo, ¿para qué? Ya la va a ver el con sus propios ojos.
Lo que empezó como una visita a un programa de TV termina con una incorporación de Silvia y nada menos que como la conductora estrella de un programa más o menos exitoso de la tarde, o sea que lo ven bastantes personas como para volver a acordarse de Silvia Hernando. Se viene una difícil. La conozco, mamá es ingobernable frente a la cámara. Voy a tener que prepararme, voy a empezar la psicóloga seguramente. Hasta la proxima.









